Hola a todos, soy esta vez ángela escribiendo, aunque poco a poco vamos siendo Bángela o Ánbara. Lo primero de todo es aclarar el escandaloso título de esta entrada. Básicamente es lo que me pedí en un bar la semana pasada, por supuesto sin querer (los estragos que causa el lenguaje, qué le vamos a hacer). La historia consiste en que la ceveza más común de aquí se llama Kokanee y para sorpresa de todos se pronuncia "cocanii" , pero yo, que quiero aprender mucho inglés, lo pronuncié ni corta ni perezosa como "coquein". Aquí en la foto estamos minutos después de que nos sirvieran.
Como ya hemos ido comentando anteriormente, aquí el marketing es brutal. Todos los productos son muy grandes, hay mil cadenas de comida rápida y para ver una película necesitas ver el mismo tiempo de película que de anuncios (todos de 40 segundos, por cierto...es decir...anuncios larguísmos). Sin embargo, Bárbara y yo, (Bángela) poco a poco hacemos un hueco típicamente español es nuestras vidas canadienses. No tengo fotos de las fantásticas albóndigas que hizo Bárbara la semana pasada, pero aquí os pongo otras (lentejas sin chorizo y anuncio de tienda de ibéricos españoles):
Como veis por el precio, no creo que si algún día consiguiéramos chorizo se lo echáramos a las lentejas :) Y supongo que el rioja tendrá que esperar a España.
Bueno y por último quiero añadir que soy super feliz con mi nueva paleta de 48 colores de sombras de ojos que me ha regalado Bárbara por mi cumple (más mona ella!!!) Aquí va una foto de mi regalo completo, muchas gracias!!!!
Por último aclarar que estamos muy bien y que a pesar de ser mi cumple hoy estoy casi más emocionada por saber que hoy justo llevamos 1 mes aquí.
Un beso a todos los que nos seguís!!!
De Atlanticus en Calgary
domingo, 3 de octubre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
With v of cow
Siento haber tenido el blog tan abandonado estos días, pero la verdad es que últimamente no hemos parado. Entre que los dos primeros fines de semana que pasamos en la residencia nos fuimos a las Montañas Rocosas (sí, hemos estado dos veces en las montañas, y aún no conocemos el Downtown, que es el centro de la ciudad aquí), y que este fin de semana hemos tenido cumpleaños y fiestas, no hemos tenido demasiado tiempo para dedicárselo a esto.
Las montañas son impresionantes. Los paisajes son muy distintos a los que te puedes encontrar en España, y todo está lleno de ríos y lagos. El agua aquí tiene un color especial, un azul turquesa muy intenso, que por lo que he podido leer por aquí, se debe al polvo de roca que le llega, que absorbe la luz de unos determinados colores y refleja otros, provocando ese color.
El primer fin de semana lo pasamos en el parque nacional Yoho, y lo organizamos por nuestra cuenta con algunos amigos de aquí. Fue todo un poco a lo loco, porque lo decidimos la tarde del viernes, y el sábado a las 7 de la mañana estábamos saliendo para allá. La verdad es que está un poco lejos, a unas tres horas en coche. Aquí todas las distancias son enormes. Ni siquiera habíamos reservado noche en ningún sitio para dormir, y algunos llevaban tiendas y pretendían acampar, lo que a mí me parecía una locura con el frío y la humedad que hacía. Al final encontramos una especie de hostal-albergue, que nos costó bastante barato, y que tenía un ambiente muy acogedor. En la planta de abajo había una cocina y un salón muy grandes, y allí todo el mundo estaba haciéndose su propia comida o viendo la televisión. Aparte de nosotros, los estudiantes de intercambio, también vinieron con nosotros tres chicos canadienses, a los que conocimos porque Kathrin, una de las austriacas, se metió en una página de internet en la que puedes buscar gente interesada en hacer los mismos viajes que tú y cosas así, para ir juntos. Cuando me lo contaron me quedé muy sorprendida, porque a mí jamás se me habría ocurrido irme a un sitio así con un chico al que hubiese conocido por internet a través de una página web, pero la verdad es que todos eran un encanto. El primer día el tiempo fue un poco raro, porque estaba chispeando, y de pronto salía el sol. Gracias a eso, pudimos ver dos arcoiris formarse en la superficie del lago, parecía una postal.
Al siguiente día, el tiempo empeoró, y no dejó de llover en todo el tiempo que estuvimos andando. Nos calamos todos, y a las 2 o 3 horas de empezar a andar decidimos volvernos porque teníamos mucho frío, y la lluvia empezaba a ser insoportable. Pero aún así, vimos paisajes muy bonitos también. Todas las montañas están llenas de cascadas, que te sorprenden a cada giro del camino.
Los senderos que hicimos ese fin de semana eran un poco más naturales, y hubo momentos en los que estaba muy empinado, y con el barro costaba subir porque resbalaba bastante. Incluso hubo un momento en el que Ángela arriesgó su vida (exagerando un poco, claro) para sacarme una foto en una cascada.
En ese sitio, que era un puente natural que se había formado de piedra por encima del río, como te resbalaras, te caías a la catarata. Así que más valía mirar bien por donde pisábamos, porque estaba todo muy resbaloso.
El siguiente fin de semana, fuimos con todos los estudiantes de intercambio al viaje organizado por la universidad. En este caso, fuimos al glaciar Icefields, a un par de lagos, incluyendo el lake Louise, que es el más famoso de aquí, y a hacer una ruta por las montañas, aunque en este caso era una zona más turística, y el camino estaba asfaltado en todo momento, o eran puentes de madera bordeando las piedras por encima del agua.
El glaciar impresionaba bastante (aunque creo que más impresionaban los vehículos que nos llevaron al glaciar), y había un círculo delimitado en medio por conos del que los turistas no tenían permitido salir, porque el glaciar es peligroso, tiene muchos metros de nieve de profundidad, y si no está bien compacta y pisas, puedes caerte hacia abajo. Aún así, nos atrevimos a salirnos un poco para echarnos algunas fotos.
Ese día nos hizo un tiempo muy bueno, con mucho sol. En el glaciar ni siquiera hacía frío. Por la tarde, fuimos a Banff, el pueblo en el que nos quedábamos a dormir, y a las 6 estábamos en un restaurante cenando. Cada vez nos vamos acostumbrando más a los horarios de aquí. Ángela y yo decidimos probar la hamburguesa de carne de alce, que estaba muy buena, pero era excesivamente grande. No sé la manía que tienen aquí con poner platos gigantes que nadie puede terminarse. Aunque ya lo sabemos para otra vez y nos pedimos uno para las dos.
Después de cenar, fuimos a las Hot Springs, unas piscinas de agua caliente al aire libre que hay cerca del pueblo. Pensábamos que apenas habría gente, pero nos equivocamos de lleno, porque allí no se cabía. Y como no llevábamos bañadores ni toallas, los tuvimos que alquilar. Y los bañadores era para verlos. Como de los antiguos, de esos que tenían pantalón corto, y de tela de camiseta, que no se secaban en la vida. Lástima que no tengamos fotos. La temperatura de la piscina era 40º, y el contraste con el exterior era muy grande. Había momentos en los que te tenías que sentar en el borde, porque el calor era insoportable. Pero aún así, se estaba muy a gusto.
Al día siguiente nos hizo de nuevo un tiempo horrible, y nos llovió todo el día. Además, había bastante niebla, lo que nos impidió ver bien el lake Louise. Aún así, era impresionante, aunque había un hotel construido como si fuera una especie de castillo, haciendo el sitio excesivamente turístico, y la verdad es que perdía parte del encanto. Pero cuando ibas a dar un paseo bordeando el lago, se respiraba muchísima tranquilidad, porque el lago es enorme, y la superficie estaba totalmente lisa, sin ningún tipo de movimiento.
Y este fin de semana por fin hemos podido quedarnos en casa, que la verdad es que ya nos apetecía. El jueves fuimos al Downtown por la noche un rato, aunque la mayoría de los niños quisieron quedarse en pubs, y a las niñas nos habría gustado ir a alguna discoteca a bailar. Pero aún así, nos lo pasamos bien, y a las 2 y media estábamos en casa. Aquí todo se hace más temprano. Cuando les contamos a la gente que en Sevilla se sale a las 12 de casa y se vuelve a las 6, alucinan.
El viernes fue el cumpleaños de Renee, una de nuestras "roommies" o como aquí se llama a los compañeros de piso (viene de roommates) y le hicimos una fiesta sorpresa. O al menos, esa era nuestra intención al principio. Porque le dijimos a Jose, el otro sevillano, que la entretuviera hasta las seis y media, y a las seis y cuarto apareció con ella por el pasillo. Y a esa hora estábamos todos, incluyendo el pastel, en el piso de Fran, que es el que está puerta con puerta con el nuestro, y nuestro salón lleno de globos. Así que no fue demasiada sorpresa, pero aún así le gustó mucho, y todos nos lo pasamos muy bien. A las 9 y media hicimos el intento de ir a una fiesta que había en un piso de unos canadienses en el edificio de enfrente y que vinieron aquí a invitarnos, supongo que porque escucharon jaleo desde fuera, pero nos volvimos en cuanto entramos porque el ambiente no nos gustaba demasiado. Y ya era un poco tarde para ir al Downtown, así que nos volvimos a los apartamentos.
El sábado fuimos al Downtown a que Carlos, un chico colombiano que vive aquí, nos hiciese una sesión de fotos a Ángela, a Fran (una chica chilena) y a mí. Nos hizo un día estupendo, con unos 25º, como si fuese primavera en Sevilla. Fuimos a un parque muy bonito, con muchos árboles de distintos colores de naranja, muy otoñal. Las fotos quedaron muy bien, porque Carlos sabe mucho de fotografía. Aunque aún no las hemos podido subir al facebook porque a él le gusta editar las fotos, y no quiere que las subamos antes de que él las haya revisado y editado.
Y en las clases, nos va bien, pero es bastante complicado llevarlo todo al día, porque esto parece el instituto. Constantemente tenemos trabajos que hacer, prácticas que entregar, cosas que leernos... Este fin de semana hemos tenido que hacer dos exámenes por internet para la asignatura de química, que es la que más tiempo quita, hoy hemos hecho un examencito corto en clase... La mujer se cree que vivimos para su asignatura. Menos mal que lo pone casi todo en las transparencias, porque con esa pronunciación que tiene, diciendo veek en lugar de week, alvays en lugar de always... (en honor a ella le he puesto nombre a esta entrada) cuesta pillar lo que dice a veces.
Y por lo demás, todo muy bien. Esta semana estamos teniendo muy buen tiempo, nada comparado con el frío que hacía cuando llegamos. La gente de aquí nos dijo que ese frío tan pronto no era normal. A ver si nos dura este sol un poco, porque dentro de nada estamos de nieve hasta las orejas.
Llevaba tiempo sin escribir, pero anda que os quejareis de entrada... Y a los biotecnólogos, a ver si hacéis vosotros también un blog para mantenernos informadas de los asuntos de la clase, ¿no?
Las montañas son impresionantes. Los paisajes son muy distintos a los que te puedes encontrar en España, y todo está lleno de ríos y lagos. El agua aquí tiene un color especial, un azul turquesa muy intenso, que por lo que he podido leer por aquí, se debe al polvo de roca que le llega, que absorbe la luz de unos determinados colores y refleja otros, provocando ese color.
El primer fin de semana lo pasamos en el parque nacional Yoho, y lo organizamos por nuestra cuenta con algunos amigos de aquí. Fue todo un poco a lo loco, porque lo decidimos la tarde del viernes, y el sábado a las 7 de la mañana estábamos saliendo para allá. La verdad es que está un poco lejos, a unas tres horas en coche. Aquí todas las distancias son enormes. Ni siquiera habíamos reservado noche en ningún sitio para dormir, y algunos llevaban tiendas y pretendían acampar, lo que a mí me parecía una locura con el frío y la humedad que hacía. Al final encontramos una especie de hostal-albergue, que nos costó bastante barato, y que tenía un ambiente muy acogedor. En la planta de abajo había una cocina y un salón muy grandes, y allí todo el mundo estaba haciéndose su propia comida o viendo la televisión. Aparte de nosotros, los estudiantes de intercambio, también vinieron con nosotros tres chicos canadienses, a los que conocimos porque Kathrin, una de las austriacas, se metió en una página de internet en la que puedes buscar gente interesada en hacer los mismos viajes que tú y cosas así, para ir juntos. Cuando me lo contaron me quedé muy sorprendida, porque a mí jamás se me habría ocurrido irme a un sitio así con un chico al que hubiese conocido por internet a través de una página web, pero la verdad es que todos eran un encanto. El primer día el tiempo fue un poco raro, porque estaba chispeando, y de pronto salía el sol. Gracias a eso, pudimos ver dos arcoiris formarse en la superficie del lago, parecía una postal.
Al siguiente día, el tiempo empeoró, y no dejó de llover en todo el tiempo que estuvimos andando. Nos calamos todos, y a las 2 o 3 horas de empezar a andar decidimos volvernos porque teníamos mucho frío, y la lluvia empezaba a ser insoportable. Pero aún así, vimos paisajes muy bonitos también. Todas las montañas están llenas de cascadas, que te sorprenden a cada giro del camino.
Los senderos que hicimos ese fin de semana eran un poco más naturales, y hubo momentos en los que estaba muy empinado, y con el barro costaba subir porque resbalaba bastante. Incluso hubo un momento en el que Ángela arriesgó su vida (exagerando un poco, claro) para sacarme una foto en una cascada.
En ese sitio, que era un puente natural que se había formado de piedra por encima del río, como te resbalaras, te caías a la catarata. Así que más valía mirar bien por donde pisábamos, porque estaba todo muy resbaloso.
El siguiente fin de semana, fuimos con todos los estudiantes de intercambio al viaje organizado por la universidad. En este caso, fuimos al glaciar Icefields, a un par de lagos, incluyendo el lake Louise, que es el más famoso de aquí, y a hacer una ruta por las montañas, aunque en este caso era una zona más turística, y el camino estaba asfaltado en todo momento, o eran puentes de madera bordeando las piedras por encima del agua.
El glaciar impresionaba bastante (aunque creo que más impresionaban los vehículos que nos llevaron al glaciar), y había un círculo delimitado en medio por conos del que los turistas no tenían permitido salir, porque el glaciar es peligroso, tiene muchos metros de nieve de profundidad, y si no está bien compacta y pisas, puedes caerte hacia abajo. Aún así, nos atrevimos a salirnos un poco para echarnos algunas fotos.
Ese día nos hizo un tiempo muy bueno, con mucho sol. En el glaciar ni siquiera hacía frío. Por la tarde, fuimos a Banff, el pueblo en el que nos quedábamos a dormir, y a las 6 estábamos en un restaurante cenando. Cada vez nos vamos acostumbrando más a los horarios de aquí. Ángela y yo decidimos probar la hamburguesa de carne de alce, que estaba muy buena, pero era excesivamente grande. No sé la manía que tienen aquí con poner platos gigantes que nadie puede terminarse. Aunque ya lo sabemos para otra vez y nos pedimos uno para las dos.
Después de cenar, fuimos a las Hot Springs, unas piscinas de agua caliente al aire libre que hay cerca del pueblo. Pensábamos que apenas habría gente, pero nos equivocamos de lleno, porque allí no se cabía. Y como no llevábamos bañadores ni toallas, los tuvimos que alquilar. Y los bañadores era para verlos. Como de los antiguos, de esos que tenían pantalón corto, y de tela de camiseta, que no se secaban en la vida. Lástima que no tengamos fotos. La temperatura de la piscina era 40º, y el contraste con el exterior era muy grande. Había momentos en los que te tenías que sentar en el borde, porque el calor era insoportable. Pero aún así, se estaba muy a gusto.
Al día siguiente nos hizo de nuevo un tiempo horrible, y nos llovió todo el día. Además, había bastante niebla, lo que nos impidió ver bien el lake Louise. Aún así, era impresionante, aunque había un hotel construido como si fuera una especie de castillo, haciendo el sitio excesivamente turístico, y la verdad es que perdía parte del encanto. Pero cuando ibas a dar un paseo bordeando el lago, se respiraba muchísima tranquilidad, porque el lago es enorme, y la superficie estaba totalmente lisa, sin ningún tipo de movimiento.
Y este fin de semana por fin hemos podido quedarnos en casa, que la verdad es que ya nos apetecía. El jueves fuimos al Downtown por la noche un rato, aunque la mayoría de los niños quisieron quedarse en pubs, y a las niñas nos habría gustado ir a alguna discoteca a bailar. Pero aún así, nos lo pasamos bien, y a las 2 y media estábamos en casa. Aquí todo se hace más temprano. Cuando les contamos a la gente que en Sevilla se sale a las 12 de casa y se vuelve a las 6, alucinan.
El viernes fue el cumpleaños de Renee, una de nuestras "roommies" o como aquí se llama a los compañeros de piso (viene de roommates) y le hicimos una fiesta sorpresa. O al menos, esa era nuestra intención al principio. Porque le dijimos a Jose, el otro sevillano, que la entretuviera hasta las seis y media, y a las seis y cuarto apareció con ella por el pasillo. Y a esa hora estábamos todos, incluyendo el pastel, en el piso de Fran, que es el que está puerta con puerta con el nuestro, y nuestro salón lleno de globos. Así que no fue demasiada sorpresa, pero aún así le gustó mucho, y todos nos lo pasamos muy bien. A las 9 y media hicimos el intento de ir a una fiesta que había en un piso de unos canadienses en el edificio de enfrente y que vinieron aquí a invitarnos, supongo que porque escucharon jaleo desde fuera, pero nos volvimos en cuanto entramos porque el ambiente no nos gustaba demasiado. Y ya era un poco tarde para ir al Downtown, así que nos volvimos a los apartamentos.
El sábado fuimos al Downtown a que Carlos, un chico colombiano que vive aquí, nos hiciese una sesión de fotos a Ángela, a Fran (una chica chilena) y a mí. Nos hizo un día estupendo, con unos 25º, como si fuese primavera en Sevilla. Fuimos a un parque muy bonito, con muchos árboles de distintos colores de naranja, muy otoñal. Las fotos quedaron muy bien, porque Carlos sabe mucho de fotografía. Aunque aún no las hemos podido subir al facebook porque a él le gusta editar las fotos, y no quiere que las subamos antes de que él las haya revisado y editado.
Y en las clases, nos va bien, pero es bastante complicado llevarlo todo al día, porque esto parece el instituto. Constantemente tenemos trabajos que hacer, prácticas que entregar, cosas que leernos... Este fin de semana hemos tenido que hacer dos exámenes por internet para la asignatura de química, que es la que más tiempo quita, hoy hemos hecho un examencito corto en clase... La mujer se cree que vivimos para su asignatura. Menos mal que lo pone casi todo en las transparencias, porque con esa pronunciación que tiene, diciendo veek en lugar de week, alvays en lugar de always... (en honor a ella le he puesto nombre a esta entrada) cuesta pillar lo que dice a veces.
Y por lo demás, todo muy bien. Esta semana estamos teniendo muy buen tiempo, nada comparado con el frío que hacía cuando llegamos. La gente de aquí nos dijo que ese frío tan pronto no era normal. A ver si nos dura este sol un poco, porque dentro de nada estamos de nieve hasta las orejas.
Llevaba tiempo sin escribir, pero anda que os quejareis de entrada... Y a los biotecnólogos, a ver si hacéis vosotros también un blog para mantenernos informadas de los asuntos de la clase, ¿no?
viernes, 10 de septiembre de 2010
La semana más cara de mi vida
Cuando decidí venirme aquí, jamás pensé que fuera a ser tan caro. Aquí te cobran por todo. El martes tuvimos que soltar 225 dólares de seguro médico (el cual, por cierto, no te cubre si te pasa algo después de haber bebido, así que cuando salgamos a tomarnos una copa, nos envolveremos en goma espuma), 150 dólares por el fin de semana en las montañas rocosas (que será la semana que viene, ya subiremos fotos), 150 dólares de tasas de participación (al principio no sabíamos para qué necesitaban 150 dólares de tasas de participación, pero ahora sabemos que es porque todos los días organizan algo: que si pizza gratis ayer a las 6 de la tarde, que si el lunes barbacoa, el miércoles fuimos a un pub y nos dieron de cenar y de beber gratis, mientras no pidiéramos alcohol, porque aquí tienen una política muy fuerte de "alcohol free", esta tarde otra barbacoa gratis, mañana un desayuno, y así miles de cosas más), y 105 dólares por el U pass, una pegatina que te ponen en tu carné de estudiante y te permite coger cualquier autobús durante estos cuatro meses sin pagar nada.
Además de todas esas tasas, para cada clase te piden libros obligatorios, que cuestan nada más y nada menos que 190 dólares. Los hay de segunda mano, pero como no, con la suerte que tenemos, el que necesitamos sólo lo hay nuevo. Cada profesor te pide material obligatorio para sus clases que tienes que comprar en la librería de la facultad. Todos estamos alucinados con lo caros que son los libros, y con que a la gente de aquí le parezca algo tan normal ir a la librería a gastarse 600 dólares en libros cada semestre. Además, como somos estudiantes de intercambio, y no nos podemos llevar esos libros tan pesados en la maleta, no nos sirven después para nada, porque los tenemos que dejar aquí. Por lo visto, después los puedes revender una vez que termina el semestre, pero le pierdes mínimo 100 dólares a cada libro.
Como los libros son tan caros, pensamos en sacarlos de la biblioteca y hacerle fotocopias. Pero de los libros más solicitados, sólo tienen una o dos copias, y te los dejan sólo por ¡2 horas! Sí, como estais leyendo. Y no puedes hacerle más de 10 fotocopias por aquello de los derechos de autor. Siempre que te vean haciéndolas, claro. Otros libros sí te los dejan por más tiempo, pero por cada día de retraso que tardes en devolverlo te cobran además 1 dólar. Como he dicho, aquí cobran por todo.
Además, para la clase de química orgánica, la profesora nos ha dicho que necesitamos una especie de mando a distancia (ahora me sale decir control remoto por culpa de todos los estudiantes latinoamericanos con los que nos juntamos) con letras, y que sirve sólo para que ella pase lista y para responder preguntas en clase. Cuando ves tu nombre en la pantalla, tienes que pulsar la letra que te pone al lado, y así ella comprueba que estás en clase. Cuando le preguntamos esta mañana, nos dijo que nos serviría para el resto de nuestras clases, pero en las otras dos no nos lo han pedido, así que intentaremos hablar el lunes con ella y decirle si podría hacer una excepción con nosotras, porque la bromita cuesta 45 dólares.
Es increíble la diferencia de nivel de vida que hay aquí con respecto a España. Todo es carísimo. Además, al resto de estudiantes de intercambio les han dado de beca como dos o tres veces más dinero que a nosotras, así que somos a las que más nos está doliendo cada dólar que soltamos en tonterías.
Espero que una vez que pasen los primero días y ya no nos tengamos que comprar tantas cosas, sólo la comida, baje un poco el gasto. Porque esta se ha convertido en la semana más cara de mi vida.
Además de todas esas tasas, para cada clase te piden libros obligatorios, que cuestan nada más y nada menos que 190 dólares. Los hay de segunda mano, pero como no, con la suerte que tenemos, el que necesitamos sólo lo hay nuevo. Cada profesor te pide material obligatorio para sus clases que tienes que comprar en la librería de la facultad. Todos estamos alucinados con lo caros que son los libros, y con que a la gente de aquí le parezca algo tan normal ir a la librería a gastarse 600 dólares en libros cada semestre. Además, como somos estudiantes de intercambio, y no nos podemos llevar esos libros tan pesados en la maleta, no nos sirven después para nada, porque los tenemos que dejar aquí. Por lo visto, después los puedes revender una vez que termina el semestre, pero le pierdes mínimo 100 dólares a cada libro.
Como los libros son tan caros, pensamos en sacarlos de la biblioteca y hacerle fotocopias. Pero de los libros más solicitados, sólo tienen una o dos copias, y te los dejan sólo por ¡2 horas! Sí, como estais leyendo. Y no puedes hacerle más de 10 fotocopias por aquello de los derechos de autor. Siempre que te vean haciéndolas, claro. Otros libros sí te los dejan por más tiempo, pero por cada día de retraso que tardes en devolverlo te cobran además 1 dólar. Como he dicho, aquí cobran por todo.
Además, para la clase de química orgánica, la profesora nos ha dicho que necesitamos una especie de mando a distancia (ahora me sale decir control remoto por culpa de todos los estudiantes latinoamericanos con los que nos juntamos) con letras, y que sirve sólo para que ella pase lista y para responder preguntas en clase. Cuando ves tu nombre en la pantalla, tienes que pulsar la letra que te pone al lado, y así ella comprueba que estás en clase. Cuando le preguntamos esta mañana, nos dijo que nos serviría para el resto de nuestras clases, pero en las otras dos no nos lo han pedido, así que intentaremos hablar el lunes con ella y decirle si podría hacer una excepción con nosotras, porque la bromita cuesta 45 dólares.
Es increíble la diferencia de nivel de vida que hay aquí con respecto a España. Todo es carísimo. Además, al resto de estudiantes de intercambio les han dado de beca como dos o tres veces más dinero que a nosotras, así que somos a las que más nos está doliendo cada dólar que soltamos en tonterías.
Espero que una vez que pasen los primero días y ya no nos tengamos que comprar tantas cosas, sólo la comida, baje un poco el gasto. Porque esta se ha convertido en la semana más cara de mi vida.
martes, 7 de septiembre de 2010
Could you repit please?
Bueno, pues poco a poco parece que hemos comenzado nuestra inmersión en la vida universitaria de Mount Royal. Para empezar ayer estuve en una gymkhana muy scout de la universidad. Fue muy divertido y mi equipo quedó en segundo puesto, pero seguro que no gracias a mí. Realmente es difícil entender a la gente que vive aquí y tuve que pedirle a una chica austriaca que me contara cómo iban algunos juegos (traducción inglés-inglés de toda la vida). Luego estuvimos en una barbacoa, donde ya se apuntó todo el mundo que no había venido a la gymkhana. Sorprendentemente, se me "olvidó" la crema solar en Sevilla...o en la playa....y me quemé la cara, con lo que ya es oficial que sea "giri" aquí o al menos, "exchange student".
Por la tarde fuimos con más gente a comprar al supermercado. Qué bonito era todo. Había muchisimas marcas diferentes para un mismo producto y, por lo general, tamaños exagerados al estilo "makro" como 5 L de helado, bricks de 3L de leche o pizzas familiares de 1,5 Kg. Pero desde mi punto de vista es un arma de doble filo, puesto que para escoger un producto inevitablemente te tiras tres horas .
Por la noche después de cenar (es decir, a las 9 con los Lunnis) quedamos todos los estudiantes de intercambio con la excusa de celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Nos juntamos bastante gente y por lo general todo el mundo se estaba presentando a los demás hablando sobre los estudios, de dónde venían, etc. Lo malo es que sobre las 11 empezaron a disolvernos los de la residencia, aunq pudimos aguantar algun tiempo más.
Esta mañana hemos estado aquí y allá pagando cosas de la universidad, sacándonos la tarjeta universitaria, etc etc. Nos hemos encontrado con algún problemilla con las asignaturas que vamos a cursar, pero esperamos que se resuelva pronto. De momento nos vamos al IKEA a ver si nos compramos todo lo que nos haga falta. Supongo que cuando lo tengamos todo empezaremos a creernos que vamos a estar aquí algún tiempo más que si estuvieramos simplemente de viaje. Ya subiremos algunas fotos de cómo va quedando todo.
Hasta pronto!
Ángela.
Por la tarde fuimos con más gente a comprar al supermercado. Qué bonito era todo. Había muchisimas marcas diferentes para un mismo producto y, por lo general, tamaños exagerados al estilo "makro" como 5 L de helado, bricks de 3L de leche o pizzas familiares de 1,5 Kg. Pero desde mi punto de vista es un arma de doble filo, puesto que para escoger un producto inevitablemente te tiras tres horas .
Por la noche después de cenar (es decir, a las 9 con los Lunnis) quedamos todos los estudiantes de intercambio con la excusa de celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Nos juntamos bastante gente y por lo general todo el mundo se estaba presentando a los demás hablando sobre los estudios, de dónde venían, etc. Lo malo es que sobre las 11 empezaron a disolvernos los de la residencia, aunq pudimos aguantar algun tiempo más.
Esta mañana hemos estado aquí y allá pagando cosas de la universidad, sacándonos la tarjeta universitaria, etc etc. Nos hemos encontrado con algún problemilla con las asignaturas que vamos a cursar, pero esperamos que se resuelva pronto. De momento nos vamos al IKEA a ver si nos compramos todo lo que nos haga falta. Supongo que cuando lo tengamos todo empezaremos a creernos que vamos a estar aquí algún tiempo más que si estuvieramos simplemente de viaje. Ya subiremos algunas fotos de cómo va quedando todo.
Hasta pronto!
Ángela.
domingo, 5 de septiembre de 2010
De mudanza
Hoy nos hemos mudado a la residencia. Después de levantarnos, hemos recogido las cosas del hotel y hemos llamado a un taxi para que nos llevara a la universidad, el cual, por cierto, nos ha costado un ojo de la cara. Aquí las distancias son enormes. Las carreteras tienen cinco o seis carriles en cada sentido, y los coches van muy lentos. Casi desespera cuando vas montado en uno.
Cuando hemos llegado a la universidad, nos han dado las llaves de nuestro piso, y nos han enseñado cómo llegar. La gente es muy amable, y siempre están dispuestos a ayudarte con todo lo que necesites.
El piso está genial. Las habitaciones son muy grandes, y ¡tengo un vestidor! Pequeñito, pero es el primer vestidor que tengo en mi vida. Me siento como Carrie Bradshow. La pena es que la primera vez que tengo vestidor venga con la ropa justa que me cabía en la maleta.
Sobre las dos de la tarde hemos ido a buscar algún sitio para comer, cosa que nos ha costado porque era domingo y estaba casi todo cerrado. Después hemos vuelto a la habitación, y mientras organizaba un poco mi ropa y el resto de mis cosas, han llegado nuestras compañeras de piso: Bethany, de Sidney, y Renée, de Sonora, en México. Bethany estudia periodismo, y Renée magisterio de inglés.
A las cinco y media hemos tenido una especie de encuentro en el pasillo con el resto de la gente que vive en nuestra misma planta, para concernos. Hay una chica que, además de estudiar, es como la "guardiana" de todos nosotros. Si tenemos cualquier problema, es a ella a quien debemos acudir. Está al cargo de toda la gente que vive en esta planta. Durante la hora que ha durado el encuentro, en el que además de presentarnos, ha explicado algunas normas básicas, lo hemos pasado bastante mal, porque hablaba muy rápido y nos costaba un poco entenderla. La verdad es que el tema del inglés nos está costando bastante, pero supongo que será cuestión de tiempo y de práctica.
A las seis y media hemos quedado todos los "exchange students" con Kyla (la coordinadora de los estudiantes de intercambio, a la que hemos conocido por fin después de 6 meses escribiéndonos emails con ella) y hemos ido a cenar (sí, a las 6 y media de la tarde) a un japonés cerca de la universidad. Casi la mitad de los estudiantes de intercambio son de países de habla española, principalmente de México, así que durante la cena no hemos practicado demasiado inglés.
A la vuelta, nos hemos pasado por el edificio B, que está al lado de nuestra residencia y es donde se encuentran las oficinas, porque en el sótano hay unos cuartillos donde había guardadas cosas que los estudiantes del año pasado dejaron aquí, y que los nuevos estudiantes podemos coger gratis. A la mayoría de ellos les daba vergüenza rebuscar al principio, pero Ángela y yo nos hemos puesto las botas. Hemos cogido abrigos, pantalones para esquiar, lámparas para nuestra habitación, una plancha para la ropa, almohadas, mantas, perchas para el armario, libros y un diccionario de inglés español. Junto con Renée y Bethany también hemos cogido muchas cosas para la cocina, como cubiertos, sartenes, tazas, y hasta una cafetera eléctrica. Así tenemos menos cosas que comprar en Ikea cuando vayamos el martes. Aquello parecía de cachondeo, todo el mundo rebuscando para ver qué podía llevarse, y probándonos los pantalones encima de la ropa para ver si nos quedaban bien. Hay gente que incluso ha conseguido llevarse una impresora. Es increíble la de cosas que se dejan aquí porque no te caben en las maletas a la vuelta.
Ahora estamos hablando un poco con nuestra compañeras de piso, y practicando el inglés de paso.
Seguiremos informando.
Cuando hemos llegado a la universidad, nos han dado las llaves de nuestro piso, y nos han enseñado cómo llegar. La gente es muy amable, y siempre están dispuestos a ayudarte con todo lo que necesites.
El piso está genial. Las habitaciones son muy grandes, y ¡tengo un vestidor! Pequeñito, pero es el primer vestidor que tengo en mi vida. Me siento como Carrie Bradshow. La pena es que la primera vez que tengo vestidor venga con la ropa justa que me cabía en la maleta.
Sobre las dos de la tarde hemos ido a buscar algún sitio para comer, cosa que nos ha costado porque era domingo y estaba casi todo cerrado. Después hemos vuelto a la habitación, y mientras organizaba un poco mi ropa y el resto de mis cosas, han llegado nuestras compañeras de piso: Bethany, de Sidney, y Renée, de Sonora, en México. Bethany estudia periodismo, y Renée magisterio de inglés.
A las cinco y media hemos tenido una especie de encuentro en el pasillo con el resto de la gente que vive en nuestra misma planta, para concernos. Hay una chica que, además de estudiar, es como la "guardiana" de todos nosotros. Si tenemos cualquier problema, es a ella a quien debemos acudir. Está al cargo de toda la gente que vive en esta planta. Durante la hora que ha durado el encuentro, en el que además de presentarnos, ha explicado algunas normas básicas, lo hemos pasado bastante mal, porque hablaba muy rápido y nos costaba un poco entenderla. La verdad es que el tema del inglés nos está costando bastante, pero supongo que será cuestión de tiempo y de práctica.
A las seis y media hemos quedado todos los "exchange students" con Kyla (la coordinadora de los estudiantes de intercambio, a la que hemos conocido por fin después de 6 meses escribiéndonos emails con ella) y hemos ido a cenar (sí, a las 6 y media de la tarde) a un japonés cerca de la universidad. Casi la mitad de los estudiantes de intercambio son de países de habla española, principalmente de México, así que durante la cena no hemos practicado demasiado inglés.
A la vuelta, nos hemos pasado por el edificio B, que está al lado de nuestra residencia y es donde se encuentran las oficinas, porque en el sótano hay unos cuartillos donde había guardadas cosas que los estudiantes del año pasado dejaron aquí, y que los nuevos estudiantes podemos coger gratis. A la mayoría de ellos les daba vergüenza rebuscar al principio, pero Ángela y yo nos hemos puesto las botas. Hemos cogido abrigos, pantalones para esquiar, lámparas para nuestra habitación, una plancha para la ropa, almohadas, mantas, perchas para el armario, libros y un diccionario de inglés español. Junto con Renée y Bethany también hemos cogido muchas cosas para la cocina, como cubiertos, sartenes, tazas, y hasta una cafetera eléctrica. Así tenemos menos cosas que comprar en Ikea cuando vayamos el martes. Aquello parecía de cachondeo, todo el mundo rebuscando para ver qué podía llevarse, y probándonos los pantalones encima de la ropa para ver si nos quedaban bien. Hay gente que incluso ha conseguido llevarse una impresora. Es increíble la de cosas que se dejan aquí porque no te caben en las maletas a la vuelta.
Ahora estamos hablando un poco con nuestra compañeras de piso, y practicando el inglés de paso.
Seguiremos informando.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Primer día en Calgary
Pues ya estamos aquí. Nos ha costado 25 horas de viaje, pero lo conseguimos. El jueves estábamos en Sevilla a más de 35º, y ahora estamos aquí a 9º, lloviendo y muertas de frío. Ha sido una transición un poco brusca, y ha costado decirle adiós al biquini tan pronto.
Aquí todo es muy distinto, empezando porque la gente es atérmica. Nosotras llevamos todo el día paseando con rebeca, sudadera, bufanda y pasando frío, y la gente a nuestro alrededor anda por ahí en pantalones cortos, camisetas y chanclas. Así da gusto taparse por las noches con el nórdico en las camas de dos metros que hay en el hotel. No sólo dos metros de ancho, sino también de alto. Las que medimos metro y medio tenemos que escalar un poco para subirnos.
De momento estamos en un hotel, y no nos ha dado tiempo de ver demasiado. No sabemos si estamos en las afueras, porque todos los edificios son de una sola planta. No hay ni una casa alrededor, solo tiendas en las que te entran ganas de comprártelo todo, por poca falta que te haga. Nuestra adquisiciones de hoy han sido: pegatinas de animalitos, dos bolígrafos (uno con una margarita y otro con un cocodrilo), fiso, y cartulinas con flores para poner fotos y decorar nuestra habitación. Sin embargo, en ningún momento se nos ha ocurrido comprarnos nada para desayunar mañana. La comida es secundaria mientras haya una papelería gigantesca. Bueno, y un adaptador para el enchufe del portátil de Ángela, porque ninguno de los dos que traemos le sirve a su "laptop" (por irnos haciendo bilingües, cosa que nos está costando, y mucho).
Esta mañana nos ha costado ducharnos dos horas de espera, hasta que una amable limpiadora nos ha mostrado como se abre el grifo de la ducha, porque no éramos capaces. Hasta le hemos dicho a los de recepción que nos mandaran un fontanero porque la ducha no funcionaba (no sabemos si habrá venido al final, espero que si lo ha hecho haya sido mientras hemos estado fuera para no pasar la vergüenza de decirle que es que no sabíamos abrirlo).
Por aquí esta semana hace mucho frío (aunque no tanto como en el aeropuerto de Minneapolis, en el que, por culpa del aire acondicionado, estábamos con bufandas, sudaderas y tiritando), además de lluvia. Esperemos que la semana que viene mejore un poco.
El olor a comida frita te persigue por la calle donde quiera que vayas, y a la hora que lo hagas. Hoy hemos ido a comer a las 3 de la tarde (cuando hemos conseguido ducharnos) y estábamos compartiendo salón en el restaurante con la gente que iba a cenar. Se pasan el día comiendo.
Después hemos ido a un centro comercial que no tenía fin. Al menos, no se lo hemos visto por ninguna parte. Es más, no sabíamos por donde salir. Nos hemos ido de lo cansadas que estábamos de tanto andar, y creo que no nos ha dado tiempo de ver ni la mitad.
Por hoy, ya no tenemos nada más que contar de nuestro primer día. Nos vamos a cenar comida de un fast food de comida sana (paradojas de la vida) que nos hemos comprado en el centro comercial. Nos ha costado un cuarto de hora decidirnos de qué fast food nos la comprábamos, porque había como quince, todos seguidos, para agobiarte aún más.
Buenas noches. O buenos días.
Bárbara y Ángela
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